Dos paradojas muy similares

“Asiduamente cuestionado por mi condición emocional

Un frenesí desmesurado que embriaga mi existencia vital

La infinita continuidad del inconmensurable paroxismo

Que desemboca en la perpetua inquietud de uno mismo.

Esa repentina taquicardia que emerge de la nada

Ese fuego candente que parece helarte por dentro

El fulgor en una pupila que libera una tenaz mirada

Que con tu subconsciente realiza un encuentro.

Ese sudor que recorre tu cuerpo por cada poro

Ansias de poder con todo con ferviente temeridad

Ávidos de sensaciones hacia una anhelada felicidad

Una felicidad que con desasosiego tanto añoro.

Cuando me siento inmerso en este mundo parezco evadido

De todo mal y prejuicio que alrededor siempre percibiré

Luego todos infieren que en las drogas nuevo cobijo encontré

Pero lo cierto es que el Amor es mi único entorno comprendido.”