El día del Prejuicio Final

Para nosotros oir cualquier tipo de dicho popular o declaración tradicional es lo más cotidiano y común del mundo.Lo tenemos tan interiorizado que ni siquiera somos capaces de mantener un lapso de tiempo para reflexionar y analizar sobre lo que esa frase realmente significa y qué clase de repercusiones morales tiene para el conjunto social.No sabemos si discrimina,si veja o menoscaba la reputación de algún grupo o ideología,no sabemos nada…simplemente la decimos.De ahí a que descubramos un nuevo comportamiento en la forma intrínseca de actuar de todos a medida que este tipo de dichos sociales se van perpetuando generaciones y generaciones hasta llegar a incrustarse en la mentalidad de la gente como si decirlo fuese algo de lo más mundano.

He oído muchísimas veces ese dicho que sostiene que “la mujer debe ser cortejada por el hombre”,instando a que la mujer es la que debe sentirse deseada y no “rebajándose” a dar su brazo a torcer en pro del hombre,por ende sintiéndose la superior de ambos géneros,y como si no fuera poco la equivocación que muchas tienen entre feminismo y hembrismo,gracias a este tipo de clichés se deriva luego en que muchas de ellas piensen que eso es lo que representa el “Feminismo”,cosa que es totalmente incorrecta porque lo que realmente denota es una actitud hembrista,un pensamiento tan repugnante como el machista.Pero sin embargo,nadie se alarma cuando se producen esta serie de comentarios,sino que de lo contrario,lo ratifican.Otro prejuicio muy vinculado es el que propone que hay que “vivir más la vida,y pensar menos”,”Carpe Diem” “aprovecha tu adolescencia y juventud para hacer todo lo que te plazca” exigiéndole casi a las personas que adopten un pensamiento hedonista sin control.Después vemos como muchas mujeres tienen que coquetear obligatoriamente con una cantidad considerable de hombre y viceversa para poder sentir que disfrutan la vida sin pensar en nada,de lo contrario pensarían que estarían botando su juventud por la borda,pero ellos sin percatarse que pueden hacer sufrir a gente que no se lo merece con esa actitud de selección indiscriminada.2016-03-01 22.01.37

Sobra mencionar el famoso prejuicio de tener que promocionarse constantemente en las redes sociales,bien sea exhibiendo el verdadero y fabuloso Amor que tienes por tu pareja o para aquellos y aquellas que están solteros,la necesidad de retratar cuál es tu vestimenta y cómo de bien siempre te lo estás pasando es imperiosa.Pero esto no es nada nuevo,no obstante cuando hablamos de clichés elitistas que aún perduran en la mente de muchos jóvenes si tenemos que alarmarnos,ya que a medida que el tiempo pase todavía seguimos encontrándonos muchos jóvenes que consideran a las personas otorgadas con algún título universitario como más aptas para hablar sobre un tema específico y nada más lejos de la realidad,se puede ser un doctor en cualquier disciplina y no tener el conocimiento completo de dicho ámbito y por otro lado ser un autodidacta y conocerlo más en profundidad.Esta disquisiciones se explican gracias al pobre sistema educativo que tenemos,pues a alguien puede llevarle 7 años estudiar una carrera en la universidad y eventualmente no recordará lo que se le ha enseñado el primer o el segundo año pues el proceso que se ha llevado a cabo es el de pura memorización.

Otro ejemplo de género aparte del que veíamos antes de la dicotomía respecto a las interrelaciones producidas entre hombres y mujeres podría ser el que define los estándares de sexo que eventualmente significarán la figura de la mujer por un lado y la del hombre por otro como rol dentro de la sociedad: la mujer se debe educar con ciertos valores y comportamientos refinados y el hombre de manera tosca y bruta,a ser posible,con escasa cantidad de sentimientos.De igual manera permanece la idea de que las mujeres deben ser sumisas y encargarse del hogar y el hombre es el que solo tiene la posibilidad de trabajar,y si no se produce de esta manera,la mujer probablemente cobrará un sueldo más misero.Por ello se puede decir que sabemos casi a ciencia cierta que nuestra recurrencia a los prejuicios es simple y llanamente para poder atesorar nuestros propios temores hacia unos eventos futuribles que podrían violentar nuestro rumbo vital pero,¿Realmente funciona o es una especie de efecto placebo?¿Podría llegar a ser contraproducente para los códigos éticos de nuestra sociedad?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s